Washington y Teherán intercambiaron advertencias de represalias mientras aumentan los ataques en Medio Oriente y crece la preocupación internacional por la seguridad de una de las principales rutas energéticas del mundo.
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar tras una nueva jornada de amenazas cruzadas, ataques militares y advertencias sobre una posible expansión del conflicto en Medio Oriente. Ambos países elevaron el tono mientras la comunidad internacional busca evitar una crisis de mayores dimensiones.
Desde Irán, Mojtaba Jamenei, hijo y sucesor del fallecido líder supremo Alí Jamenei, afirmó que la respuesta por la muerte de su padre será «inevitable» y advirtió que quienes considera responsables de los ataques no tendrán una muerte tranquila.
En Estados Unidos, el presidente Donald Trump aseguró que su país está preparado para responder con una ofensiva de gran magnitud contra Irán. Además, afirmó que Washington cuenta con una importante capacidad misilística desplegada ante una eventual escalada.
El conflicto también se concentró en el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el transporte mundial de petróleo y gas. Irán mantiene restricciones sobre la navegación en la zona y sostiene que protegerá ese paso estratégico, mientras distintos países advierten sobre el impacto económico de una posible interrupción prolongada.
La escalada incluyó ataques contra posiciones militares y respuestas iraníes contra países del Golfo con presencia estadounidense, entre ellos Kuwait, Baréin y Catar. También se reportaron incidentes en Omán, mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para reducir las tensiones.
Qatar y Omán mantienen gestiones para reactivar el diálogo entre Washington y Teherán, aunque los recientes enfrentamientos complicaron las posibilidades de una tregua. La comunidad internacional sigue con preocupación la evolución de un conflicto que podría tener consecuencias globales.





