La Asamblea Nacional dio sanción a la norma que permite solicitar ayuda para morir bajo estrictos requisitos médicos y legales. La iniciativa había sido impulsada por Emmanuel Macron como parte de su agenda sobre el final de la vida.

La Asamblea Nacional de Francia aprobó la primera ley del país que regula la muerte asistida para personas con enfermedades graves e incurables. El proyecto obtuvo 291 votos a favor y 241 en contra, cerrando un extenso proceso legislativo iniciado tras el compromiso asumido por el presidente Emmanuel Macron en 2022.

La norma establece que podrán acceder al procedimiento los mayores de edad que cumplan determinadas condiciones, entre ellas padecer una enfermedad grave e incurable en fase avanzada o terminal, sufrir un padecimiento físico o psicológico constante e insoportable y expresar su voluntad de manera libre e informada.

El texto también contempla que los solicitantes deberán tener nacionalidad francesa o residencia estable y regular en el país. Además, fija un período mínimo de reflexión antes de confirmar la decisión y establece la obligación de que los médicos fundamenten su respuesta ante cada pedido.

La nueva legislación reemplaza el marco vigente desde 2005, conocido como Ley Leonetti, que prohibía la eutanasia activa pero permitía limitar tratamientos considerados innecesarios cuando prolongaban el sufrimiento de un paciente. El debate generó divisiones dentro del ámbito político y médico, especialmente por las implicancias éticas del procedimiento.

La ley incorpora además una cláusula de conciencia para los profesionales de la salud que decidan no participar y será revisada por el Consejo Constitucional antes de su entrada en aplicación. Con esta aprobación, Francia se suma a un grupo reducido de países que cuentan con regulaciones sobre la asistencia médica al final de la vida.

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