La estructura instalada frente a la playa de Tarajal busca frenar nuevos cruces desde Marruecos, mientras la Unión Europea analiza una respuesta conjunta tras la llegada masiva de migrantes.
España comenzó la instalación de una barrera flotante de 500 metros en la zona de Tarajal, en Ceuta, con el objetivo de reforzar el control fronterizo con Marruecos luego de una ola migratoria que dejó decenas de fallecidos durante los intentos de ingreso al enclave español.
La estructura está compuesta por una barrera neumática y una línea de boyas ancladas que sobresalen parcialmente del agua y se extienden por debajo de la superficie. Además, contará con un acceso destinado a permitir el desplazamiento de embarcaciones de la Guardia Civil para facilitar las tareas de vigilancia.
La medida fue adoptada después de que miles de personas intentaran cruzar hacia Ceuta en los últimos días, generando una crisis humanitaria y un fuerte impacto político en España y en la región.
En paralelo, 22 países de la Unión Europea solicitaron una reunión urgente de ministros del Interior para coordinar una respuesta común frente al aumento de la presión migratoria. Entre las alternativas analizadas se encuentran un mayor respaldo a la agencia Frontex y nuevas estrategias de cooperación con Marruecos.
El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, afirmó que los intentos de ingreso disminuyeron durante la última noche y destacó la cooperación de Marruecos en el control fronterizo. Sin embargo, advirtió que los operativos de seguridad continuarán mientras exista riesgo de nuevos cruces.





