El presidente estadounidense volvió a endurecer su postura en la disputa comercial con Ottawa y advirtió contra el fabricante canadiense de aviones, horas antes de que entren en vigencia nuevos aranceles sobre productos de Estados Unidos.
Donald Trump amenazó con bloquear las ventas en Estados Unidos de los aviones fabricados por la empresa canadiense Bombardier, en medio de la escalada de la guerra comercial entre ambos países. La advertencia se produjo poco antes de la entrada en vigor de nuevos aranceles impuestos por Ottawa sobre productos estadounidenses.
El presidente estadounidense acusó a Canadá de obstaculizar las operaciones de bancos y compañías de su país y vinculó la situación con las restricciones que, según su administración, enfrentan empresas estadounidenses para desarrollar actividades en territorio canadiense.
La disputa también tiene antecedentes en el sector aeronáutico. A comienzos de año, Trump había planteado la posibilidad de retirar la certificación de aeronaves fabricadas en Canadá, especialmente los jets de Bombardier, y amenazó con aplicar fuertes aranceles a los aviones comercializados en Estados Unidos.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump convirtió a Canadá en uno de los principales frentes de su política comercial. Además de las medidas arancelarias, el presidente estadounidense volvió a plantear en distintas oportunidades la posibilidad de incorporar Canadá como un eventual estado número 51 de Estados Unidos.
Los nuevos aranceles canadienses, de entre 15% y 50%, alcanzarán productos estadounidenses por unos 20.000 millones de dólares, entre ellos acero, lácteos, productos electrónicos y pasta de papel. El monto equivale al valor de las mercaderías canadienses alcanzadas por los recargos estadounidenses aplicados desde el 22 de agosto.
El conflicto se intensificó luego de que el primer ministro canadiense, Mark Carney, interrumpiera las negociaciones con la Casa Blanca y cuestionara las condiciones planteadas por Washington. Desde entonces, ambas administraciones mantienen posiciones enfrentadas, mientras crece la tensión en sectores estratégicos como la industria automotriz y la aeronáutica.





