El gobierno de Rodrigo Paz Pereira busca ampliar la oferta de nafta y diésel ante la crisis de abastecimiento y permitirá que las refinerías procesen petróleo importado y comercialicen los derivados a valores de mercado.

El gobierno de Bolivia autorizó a las refinerías del país a importar petróleo, procesarlo y comercializar los combustibles obtenidos a precios de mercado y sin subsidios estatales. La medida quedó establecida mediante el Decreto Supremo 5701, promulgado el 7 de septiembre por el presidente Rodrigo Paz Pereira.

La nueva normativa permite a las refinerías vender los derivados del crudo importado a distribuidores mayoristas, grandes consumidores, clientes directos, estaciones de servicio y otros canales habilitados. El objetivo central es incrementar la disponibilidad de combustibles y ampliar los mecanismos para garantizar el abastecimiento interno.

El Ministerio de Hidrocarburos y Energías tendrá un plazo de hasta cinco días hábiles desde la publicación de la norma para definir las condiciones de aplicación. Hasta entonces, las refinerías deberán esperar la reglamentación correspondiente antes de comenzar a operar bajo este nuevo esquema.

El cambio modifica el modelo vigente, en el que la empresa estatal YPFB concentra la importación de combustibles terminados. A partir de ahora, las refinerías podrán adquirir crudo en el exterior para procesarlo dentro del país y comercializar posteriormente los productos derivados, aunque estos quedarán fuera del régimen de subvenciones.

La decisión se enmarca en una crisis de abastecimiento que afecta a Bolivia, marcada por la caída de la producción nacional de hidrocarburos y las dificultades para conseguir divisas destinadas a financiar las importaciones. En paralelo, el Ejecutivo busca facilitar que empresas privadas puedan importar combustibles directamente.

La escasez de gasolina y diésel provocó largas filas en las estaciones de servicio, además de protestas de distintos sectores afectados por las dificultades para acceder al combustible y el aumento de los precios. Con la apertura de las refinerías a la importación de crudo, el gobierno busca sumar alternativas para aliviar la falta de suministro y reducir la presión sobre el sistema estatal de abastecimiento.

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