La resolución fue aprobada por 23 votos a favor, tres en contra y ocho abstenciones, en medio de las crecientes tensiones por el programa nuclear iraní.

El Consejo de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aprobó una resolución para remitir el caso de Irán al Consejo de Seguridad de la ONU por el incumplimiento de sus obligaciones de información nuclear. La medida fue respaldada por 23 países, mientras que tres votaron en contra y ocho se abstuvieron.

Rusia, China y Níger rechazaron la iniciativa, presentada por Reino Unido, Francia, Alemania y Estados Unidos. Se trata de la primera vez en dos décadas que Irán es remitido al Consejo de Seguridad por incumplimientos vinculados con sus obligaciones nucleares.

Desde Teherán cuestionaron la resolución y la consideraron una decisión de carácter político. El embajador iraní ante la ONU en Viena, Reza Najafi, sostuvo que su país mantendrá la cooperación con el organismo internacional en la medida en que las circunstancias y las condiciones de seguridad lo permitan.

El viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, responsabilizó además a Estados Unidos por los ataques contra instalaciones nucleares y cuestionó que las dificultades para realizar inspecciones sean utilizadas como argumento para presionar a Teherán.

El OIEA no tiene acceso a algunas instalaciones nucleares clave de Irán desde los ataques registrados en 2025, y su director general, Rafael Grossi, reclamó en reiteradas oportunidades que se permita el regreso de los inspectores. La resolución insta a Teherán a corregir con urgencia sus incumplimientos y a participar en negociaciones destinadas a generar confianza sobre el carácter pacífico de su programa nuclear.

La decisión tiene un alcance principalmente diplomático debido a que Rusia y China, aliados de Irán, cuentan con poder de veto en el Consejo de Seguridad. Antes de los ataques de 2025, el OIEA había estimado que Irán poseía unos 440 kilos de uranio enriquecido al 60%, un nivel muy superior al límite establecido por el acuerdo nuclear de 2015. Teherán sostiene que su programa tiene fines exclusivamente civiles y niega buscar la fabricación de armas nucleares.

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