El presidente apuntó contra dirigentes opositores y especialistas que proponen incrementar las erogaciones del Estado y reducir impuestos. También respondió a las críticas del gobernador bonaerense Axel Kicillof por el destino de los fondos recaudados a través del impuesto a los combustibles.

El presidente Javier Milei volvió a utilizar sus redes sociales para cuestionar a dirigentes de la oposición y economistas que plantean un aumento del gasto público acompañado por una reducción de impuestos. Sin mencionar nombres en particular, calificó de imbéciles a quienes defienden ese tipo de medidas.

El mandatario sostuvo que mantener el déficit cero mientras se incrementan las erogaciones y se reducen los ingresos tributarios sería una estrategia contradictoria. En su mensaje, defendió el rumbo fiscal de su administración y aseguró que los resultados obtenidos respaldan su modelo económico.

Las declaraciones se produjeron luego de las críticas del gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien cuestionó el destino de los recursos provenientes del impuesto a los combustibles. El mandatario provincial sostuvo que esos fondos tienen asignaciones específicas destinadas al mantenimiento y la ampliación de la red vial nacional.

Kicillof vinculó la utilización de esos recursos con el deterioro de las rutas nacionales y afirmó que durante la actual gestión no se realizaron obras de infraestructura vial de relevancia. También advirtió sobre los riesgos que representa el estado de las rutas para quienes circulan diariamente por ellas.

El planteo del gobernador bonaerense se conoció después de que el vocero presidencial, Adrián Ravier, reconociera que una parte de la recaudación del impuesto a los combustibles se destina a Vialidad Nacional, mientras que otra porción es administrada por el Ministerio de Economía en el marco de la política de equilibrio fiscal.

El cruce volvió a poner en el centro de la discusión las diferencias entre el oficialismo y la oposición sobre el manejo de los recursos públicos. Mientras el gobierno defiende el superávit como uno de los pilares de su programa económico, sus críticos reclaman que una mayor proporción de los fondos sea destinada a obras y servicios específicos.

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